En abril de 2026, la inflación interanual cayó en cinco de los seis países más grandes de LatAm. La excepción fue Argentina, donde aun así desaceleró el ritmo mensual. Era un escenario que durante años se esperó como la justificación natural para empezar a bajar la tasa de política monetaria y aliviar el costo del crédito.
No pasó. Banxico mantuvo en 9.50%. Banrep en 9.25%. El BCRA hizo movimientos cosméticos pero la tasa efectiva sigue por encima del 60%. El BCR de El Salvador, sin tasa propia por estar dolarizado, observa cómo la Reserva Federal define su rumbo sin cambios.
¿Por qué tanta paciencia? La respuesta está en la diferencia entre inflación general e inflación núcleo.
La diferencia que mueve las decisiones
La inflación general es el número grande, el que aparece en titulares: cuánto subieron en promedio todos los precios el mes pasado. Pero ese número se mueve por dos componentes muy distintos.
Componentes volátiles. Alimentos frescos (que dependen de la cosecha, el clima, la logística) y energía (combustibles, gas). Sus precios suben y bajan mes a mes por factores que no tienen nada que ver con la política monetaria.
Componente núcleo (core). Todo lo demás: servicios, bienes durables, vivienda. Estos precios se mueven más lento, dependen de la actividad económica, los costos laborales y las expectativas. Reflejan la “inflación estructural” — la que un banco central efectivamente puede afectar con la tasa de interés.
Por qué la núcleo importa más en este momento
En los últimos seis meses, lo que cayó en casi toda la región fue la inflación general — empujada por menores precios de energía global, una cosecha favorable y un dólar más débil. Pero la inflación núcleo se mantuvo persistente, en muchos casos sin bajar prácticamente nada.
Bajar la tasa cuando cae la inflación general pero no la núcleo es premiar un alivio temporal y arriesgar el problema estructural.
— Sergio Sivar
Los bancos centrales aprendieron la lección de 2022. En ese año, la Reserva Federal y varios bancos centrales europeos demoraron en empezar a subir tasas porque la inflación inicial parecía “transitoria” (cuello de botella post-pandemia, energía rusa). Cuando se dieron cuenta de que la núcleo se había desanclado, tuvieron que subir más rápido y más fuerte de lo necesario.
Esa experiencia condicionó la doctrina actual: no celebrar la baja de la general hasta ver bajar la núcleo de forma consistente. Mejor pecar de paciente que tener que volver a subir.
El estado de cada banco central en LatAm
Banxico (México)
Tasa: 9.50%. Inflación general: 4.1%. Inflación núcleo: 4.6%.
Banxico tiene la inflación más cercana a su meta (3% ± 1%) de toda la región. Pero la núcleo está pegajosa, en gran parte por servicios. El consenso es que la primera baja de 25 puntos básicos llegará entre julio y septiembre.1
Banrep (Colombia)
Tasa: 9.25%. Inflación general: 4.8%. Inflación núcleo: 5.2%.
Banrep ya inició un ciclo de bajas suaves en 2025, pero lo frenó en marzo cuando la inflación de servicios sorprendió al alza. El peso colombiano se apreció — un factor que ayuda a bajar precios importados pero también puede generar presiones por entrada de capitales especulativos.
BCRA (Argentina)
Tasa de referencia (LELIQ): muy variable, alrededor del 70% efectiva anual. Inflación general 142% interanual, núcleo similar.
El caso argentino es atípico. El BCRA opera con instrumentos heterodoxos y la tasa real (descontada por inflación) suele ser negativa o cercana a cero. La baja de inflación es más por desaceleración monetaria gradual que por política de tasa pura.
BCR (El Salvador)
Sin tasa propia, El Salvador importa la política monetaria de la Reserva Federal. La Fed mantuvo en 4.50-4.75% desde diciembre 2025. Por extensión, las tasas de crédito en El Salvador siguen el mismo ciclo.
Qué implica para vos
Tres consecuencias prácticas de esta política monetaria sostenida:
Crédito caro. Si estás pensando en tomar un préstamo personal o hipotecario, las tasas no van a aflojar significativamente en los próximos tres meses. Vale comparar entre bancos, pero el “esperar a que baje” probablemente no rinda mucho hasta el cuarto trimestre.
Plazos fijos atractivos en términos reales. Por primera vez en años, en varios países de LatAm un plazo fijo bancario rinde por encima de la inflación esperada. No es una recomendación — es un hecho del mercado actual.
Tipos de cambio relativamente estables. Tasas altas atraen capitales y sostienen las monedas locales. Si recibís remesas o pagás deudas en dólares, el segundo trimestre puede ser favorable. El tercero, dependerá de las decisiones de la Fed.
Lo que falta ver
La pregunta importante para el segundo semestre no es si los bancos centrales van a bajar — es cuándo y cuánto. Y la respuesta se va a definir en los próximos tres meses de datos de inflación núcleo. Si esos números empiezan a aflojar, septiembre puede traer el primer movimiento coordinado de la región.
Si no aflojan, vamos a entrar al 2027 con tasas reales positivas más altas que en cualquier momento de la última década. Eso tiene implicancias importantes para la inversión productiva, el endeudamiento corporativo y el ritmo de crecimiento de los próximos años.
La paciencia de los bancos centrales puede ser irritante para quien necesita crédito hoy. Pero después de dos años de “ya casi estamos”, es probablemente la actitud técnicamente correcta.
Footnotes
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Estimación basada en el consenso de analistas relevados por la encuesta de expectativas del propio Banxico al cierre de abril 2026. ↩