Todos los primeros jueves del mes, alrededor de las 16:00 hora de Buenos Aires, el INDEC publica un PDF que se vuelve tendencia en Twitter en menos de diez minutos. Es el IPC — el Índice de Precios al Consumidor — y resume en un número el aumento promedio de precios del mes anterior.

Pero ese número, el que ves en los titulares, esconde algo importante: no todos los precios subieron lo mismo. Y la composición de tu canasta personal determina cuánto te afectó realmente la inflación de este mes.

Cómo se construye el IPC

El INDEC encuesta los precios de alrededor de 310.000 productos y servicios en miles de comercios distribuidos por todo el país. Esos productos se agrupan en 12 capítulos:

  • Alimentos y bebidas no alcohólicas
  • Bebidas alcohólicas y tabaco
  • Prendas de vestir y calzado
  • Vivienda, agua, electricidad y combustibles
  • Equipamiento del hogar
  • Salud
  • Transporte
  • Comunicación
  • Recreación y cultura
  • Educación
  • Restaurantes y hoteles
  • Bienes y servicios varios

Cada capítulo tiene un peso distinto en el índice general. Alimentos pesa cerca del 25% — es de lejos el más importante. Vivienda y servicios pesa otro 15%. Juntos suman casi la mitad del IPC oficial.

El número que importa para vos no es el promedio

El IPC nacional refleja al “hogar promedio” — un constructo estadístico que no se parece exactamente a tu hogar. Si vivís solo, gastás mucho más en alquiler que el promedio. Si tenés hijos chicos, alimentos y educación pesan más en tu canasta. Si tenés auto, transporte privado y combustibles pesan diferente que si te movés en bondi.

La inflación oficial es real. La inflación que sentís en tu bolsillo también. Pueden no ser el mismo número.

— Sergio Sivar

Esto se llama inflación personal y es una cuenta que cualquiera puede hacer si guarda los gastos del mes. Tomás las variaciones del IPC por capítulo que publica el INDEC, las multiplicás por el porcentaje que vos efectivamente gastás en cada uno, y obtenés tu propia inflación.

El componente que más pega en clase media

En los últimos doce meses, los capítulos con mayor variación interanual fueron:

  • Servicios (vivienda, agua, electricidad, gas): por encima del 180%
  • Educación: por encima del 160%
  • Restaurantes y hoteles: 155%
  • Alimentos: 138%
  • Transporte: 130%

El sesgo es claro: los servicios regulados que durante años estuvieron pisados por subsidios se descongelaron de golpe. Para hogares de clase media — que suelen pagar facturas más altas en términos absolutos, mandar hijos a escuelas privadas y tener auto — la inflación efectiva fue mayor que el 142% interanual oficial.1

Qué hacer con esta información

No es información para preocuparte más. Es información para planificar mejor.

Tres usos concretos:

Negociar paritarias o aumentos. Si tu actividad está dominada por servicios y alimentos, mostrar la inflación del rubro específico (no el IPC general) suele ser un argumento más fuerte.

Revisar tu canasta de gastos. Si los rubros que más subieron son los que vos más consumís, tu poder de compra cayó más que el promedio. Eso justifica recortar en categorías donde sí podés decidir (recreación, restaurantes), no las que son inevitables.

Decidir cuándo hacer compras grandes. Bienes durables (electrodomésticos, autos) suelen tener inflaciones más bajas que servicios. Si vas a comprar algo grande, ese capítulo te dice si conviene apurarte o esperar.

El INDEC publica todos los datos abiertos. La inflación oficial es un dato útil. Tu inflación personal es un dato accionable.

Footnotes

  1. Estimación basada en la canasta promedio del segundo y tercer quintil de ingresos, según la EPH del primer trimestre 2026.